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Google Chrome se afianza como tercer navegador más usado

En noviembre de 2009 Google Chrome se subía por primera vez al
podium de los navegadores web más usados, adelantando a un
Safari que, aunque también gana usuarios, lo hace con menos
facilidad, a pesar de ser el único navegador del Iphone y de
tener disponible una versión para Windows. En los primeros
puestos Internet Explorer y Firefox siguen dominando el mercado
de los navegadores de manera apabullante.
Con una penetración estimada entre un 5,22% y un 7% a nivel
mundial, Chrome aún queda lejos de los porcentajes
estratosféricos de los dos principales browsers Explorer y
Firefox.
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Con una penetración estimada entre un 5,22% y un 7% a nivel
mundial, Chrome aún queda lejos de los porcentajes
estratosféricos de los dos principales browsers, aunque crece a
buen ritmo y cada vez convencen a más gente su interfaz sencilla
y su gran velocidad de renderizado.
Tanto las distintas versiones de Firefox como las de Internet
Explorer pierden share a favor de Chrome. Google ha sabido jugar
bien su entrada en el mercado de los navegadores, desarollándolo
con lo mejor de cada casa.
Rápido, multiproceso, software libre y con extensiones, Chrome
puede convencer a usuarios de cualquiera de sus competidores.
La sencillez de la que hace gala su interfaz está en la linea de
lo que se espera de un producto Google.
Competencia en las características
Últimamente la principal batalla entre los navegadores se
concentra en dos frentes: el cumplimiento de estándares y la
velocidad de renderizado de webs.
En ambas facetas Chrome está en la cabeza del pelotón. Puntua
100/100 en el test Acid3, que evalua el cumplimiento de
estándares web por parte de un navegador, junto con Safari y
Opera.
A día de hoy es el navegador más rápido (sin contar con una
versión prealpha de Opera), aunque este ranking suele variar
varias veces al año por los continuos esfuerzos de los distintos
equipos de desarrolladores.
Esta competencia feroz ha beneficiado mucho al usuario, y en la
actualidad cualquier navegador de última hornada mejora en
varios órdenes de magnitud versiones de hace tan solo un par de
años.
Chrome está construido sobre Webkit, un motor HTML que comparte
con Safari y basado a su vez en KHTML, el motor desarrollado por
el equipo de KDE para su navegador Konqueror.
La licencia LGPL de KHTML, que inevitablemente heredó Webkit
hace que el código del mismo esté disponible para todos, lo que
ha fomentado una comunidad de desarrolladores que hace crecer y
mejorar el projecto exponencialmente.
El resto de Chrome también es software libre (en la mayoría de
sus partes con licencia BSD), y cuenta también con un buen grupo
de programadores implicados en distintas partes del proyecto.
Firefox basa buena parte de su éxito precisamente en la cantidad
de desarrolladores que participan en el proyecto gracias a que
es software libre, Chrome no podía ser menos.
Las extensiones son otra de las características que han hecho
crecer a Firefox exponencialmente hasta superar, si interpretas
los datos con algo de alegría, a Internet Explorer.
Son miles, son fáciles de implementar y multiplican las
capacidades del navegador adaptándolo a cualquier necesidad del
usuario.
Google ha hecho un gran esfuerzo para dotar de esta
característica a Chrome, y ya está disponible en sus versiones
para Windows y Linux porque la de Mac se desarrolla más lenta.
GreaseMonkey ya funciona, lo que en la práctica convierte unos
40.000 scripts de personalización en extensiones funcionales
para Chrome, entre ellos algunos tan usados como Better Gmail o
Better GReader.
Si en vez de comparar los navegadores por el número de usuarios
que los utilizan lo hiciéramos por el interés que despiertan en
la red Chrome sería segundo, por detrás de Firefox, pero muy por
encima de Opera, Internet Explorer y Safari.
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